Posteado por: migsar | Domingo 13/noviembre/2011

Viaje relámpago al Iztacíhuatl

Después de varios años de ausencia, retomo con este post la actividad por aquí… Abrí esta nueva categoría para viajes de fin de semana, con la intención de poner viajes relativamente baratos y que puedan hacerse en uno o dos días.

  • Origen: México, Distrito Federal, (TAPO)
  • Destino: Parque Iztacíhuatl-Popocatépetl, Estado de México
  • Costo: $300 – $500
  • Tiempo: 1 o 2 días

El Iztacíhuatl es una de las cumbres emblemáticas de México y también de las más altas, se encuentra en el Estado de México en los límites con Puebla, a aproximadamente 60 km. de la Ciudad de México. Para llegar a “La joya” que es donde comienza el ascenso es necesario ir primero a Amecameca y de ahí tomar algún taxi a “La joya”.

Quedamos de vernos a las 6:30 en la estación del metro de la línea rosa, San Lázaro, realmente llegamos un poco después, justo a la salida del metro se encuentra la Terminal de Autobuses de Pasajeros de Oriente (TAPO), los camiones a Amecameca salen cada 15 minutos en la línea Volcanes, el boleto tiene un costo de 26 pesos (23 si se compra el viaje redondo) . LLegamos a Amecameca a las 8:15, un poco antes que el resto del grupo, la plaza central se encuentra a dos cuadras de la estación de autobuses, desde temprano existen puestos de comida, lo normal es atole y tamales, o quesadillas… como es de esperar, por ser un viaje relativamente espontáneo y por la informalidad mexicana, terminamos esperando un par de horas y salimos hacia “La joya” un poco después de las 10 de la mañana, íbamos en tres vehículos, nosotros que habíamos llegado en camión pagamos $150 por el transporte, el resto venían en coche.

Al llegar al parque nacional es necesario registrarse y pagar la entrada, que tiene un costo de $25, esto está es 7 km. antes de “La joya”, para acampar se tienen que pagar otros $25. Yo había ido hace un par de años con mi familia, pero nos había tocado un día lluvioso y con mucho viento y no intentamos subir, esta vez el día estaba un poco nublado, pero no se sentía mucho frío ni viento, aunque no se veía casi nada por la niebla a pesar de que no era tan temprano, en fin, la mitad del grupo se quedaría a dormir en el refugio y el resto regresaríamos, pero como buenos deportistas ocasionales, la paranoia ganó y llevábamos (al menos yo) bastantes cosas inútiles, entre agua, demasiada ropa, y equipo como para estar un mes en la selva (ese no era yo). Empezamos a subir poco después del medio día y el grupo empezó a separarse, las pendientes al inicio son muy pronunciadas y para colmo es necesario aclimatarse, yo tenía la intención de llegar hasta el refugio aunque no tenía ni idea de que tan lejos o que tan difícil sería, nos adelantábamos y después nos deteníamos para que nos indicaran el camino, todo el tiempo veíamos gente que ya venía de regreso, y sólo ocasionalmente gente que subía.

Después de media hora llegamos a un punto plano, había más personas descansando y tomando fotos y los paisajes eran increíbles, era la primera vez desde el comienzo en que el sendero empezaba a bajar y permitía un poco de descanzo, yo traía unas botas incómodas (también por seguir recomendaciones) y me empecé a dar cuenta de que sufriría bastante, hubo otra subida pronunciada y después se empezó a ver la nieve, en pequeños grupos, bastante delgados y compactos, la niebla espesó y se sintió mucho más el frío, pero ahora ya llevabamos tiempo caminando por lo que no fue tan molesto. La intención era volver a las 16:30 a “La joya”, el paisaje mejoraba a cada paso pero no sabíamos cuánto faltaba para el refugio, sin embargo, cuando iban a dar las 14:30 y pensábamos en volver alguien nos dijo que faltaban 15 minutos para el refugio, así que decidimos apurar el paso y llegar… en fin, llegamos mas o menos a esa hora pero nos quedamos descansando un rato en una cumbre cercana al refugio, cuando el viento movía las nubes se veía en el fondo el Popocatépetl cubierto de nieve, sin embargo, sólo duraba un par de minutos antes de que las nubes lo volvían a cubrir. Para llegar a la cima todavía faltan varias horas de camino, muchos de los que desean llegar más arriba se quedan a dormir en este refugio y algunos salen a las 3:00 de la madrugada para ver el amanecer desde lo alto del Iztacíhuatl, sin embargo, el refugio es bastante pequeño, por lo que si uno desea pasar la noche ahí tiene que llegar temprano para alcanzar lugar.

Empezamos a bajar a las 15:30, varios de nosotros ya estabamos cansados y tardamos bastante en bajar, al subir pensabamos que el camino de decenso sería sencillo, la realidad es que el esfuerzo ahora se hacía para detenerse un poco por lo que los pies también sufrían, sobretodo las puntas de los dedos, cuando llegamos a “La joya” eran casi las 18:00, el ocaso creaba paisajes espectaculares por el juego de luces entre la montaña y las nubes… Antes de las 19:00 estabamos en Amecameca, decidimos cenar sopa de hongos y quesadillas en el mercado, que se encuentra enfrente de la plaza central, a un lado de la iglesia. El camión que viene de Amecameca al Distrito Federal inicia su ruta en Cuautla, por lo que llegaba a Amecameca casi lleno, tuvimos que esperar un segundo camión para encontrar lugar sentados, llegamos a la TAPO a las 22:40. Espero pronto volver y llegar más arriba…

Posteado por: migsar | Lunes 15/diciembre/2008

Oaxaca

Este post es parte de: Viaje de verano 2008.

Yo no conocía la ciudad, había estado una sola vez y alrededor de media hora, Raúl nos comentó que el conocía un hostal y fuimos los cuatro a buscarlo, atravesamos la plaza principal, subimos por una callecita para peatones, en la que no se permite el paso de automóviles y se ha convertido en algo así como un corredor turístico, llegamos a una iglesía seguimos caminando y nunca encontramos nada, poco después preguntamos en otra en la que no tenían lugares y nos dijeron que había cerrado dos años atrás, terminamos en un hostal que parecía sanatorio, costaba un poco caro y no incluía nada, pero había lugar, el cuarto tenía 5 camas pero dos ya estaban ocupadas, así que necesitabamos una más, la chica llevó un catre, el baño estaba dividido, la primera parte, es decir, el escusado estaba en una esquina del cuarto separado por una delgada pared de madera, como es fácil imaginar era difícil tener privacidad para ir al baño, las regaderas estaban en un pasillo y eran dos regaderas sin división alguna entre ellas. De cualquier modo nos quedamos esa noche, dejamos nuestras cosas y fuimos a buscar comida y alcohol, primero fuimos al mercado que esta junto a la plaza principal para buscar comida, ya estaba cerrado, pero en la calle había unos puestos y Sança y yo nos comimos dos tlayudas cada uno, de regreso al hostal tomamos unas cuantas cervezas en un bar que habíamos encontrado mientras buscábamos el primer hostal, después regresamos y fumamos un poco en el balcón del hostal antes de dormir.

El día siguiente desde temprano empezamos a buscar otro hostal, encontramos uno que se veía razonablemente bien pero por suerte no nos quedamos porque después encontramos otro que estaba mucho mejor y en el que nos quedamos el resto del tiempo que estuvimos en Oaxaca, este último se llama Hostal Santa Isabel y está como a 10 minutos a pie de la plaza central, no recuerdo bien cuanto costaba pero estaba muy bonito el lugar, tenía cocina, una pequeña terraza, un patiecillo central en donde había mesas y algunos sillones y había muchas plantas que ayudaban mucho al aspecto agradable del lugar, además como extra, tenía un café junto en el que vendían cerveza barata y cubetas (de cerveza obviamente).

Los días que pasamos en Oaxaca fueron bastante relajados, suficiente alcohol, suficiente descanso, lugares bonitos, gente buena onda. El día en que nos cambiamos de hostal yo fui al Ex-convento de Santo Domingo de Guzmán que actualmente es el Museo Regional de Oaxaca, la entrada es gratuita para los estudiantes, ese día iba sólo y me quedé un buen rato leyendo todas las cosas que había en las primeras nueve o diez salas, pero después ya estaba muy cansado y decidí que volvería el día siguiente, volví con Sança y entramos primero a una exposición de Edward James y las pozas de Xilitla, había un video documental bastante interesante y nos quedamos a verlo todo, después ya no tenía mucha paciencia como para leer el resto de las cosas del museo, así que quedó pendiente pero no volví en el resto del tiempo que pasé en Oaxaca. En la tarde fui con Sança, Carla y Raúl a buscar un poco de mezcal, primero pasamos a la plaza central a tomar unas cuantas muestras gratis para finalmente no comprar nada, bueno, Carla si compró una mini-botellita. Había mezcal tal cual y unas cremas con algo de mezcal, sabían rico pero yo siempre he sido un poco más alcohólico así que las cremas no daban el ancho, después fuimos a buscar una tienda de mezcal más barato que nos habían recomendado en uno de los hostales que visitamos, estaba lejos del centro y cuando creíamos que estabamos perdidos preguntamos y nos dijeron que estaba a una cuadra, así que llegamos y nos dieron unas pruebas y terminé comprando dos litros de mezcal, uno para ellos y uno para mí, en realidad, esa noche y las siguientes con Raúl y otras personas del hostal nos acabamos las dos botellas, sólo quedó menos de un vaso de la última que llegó hasta el D.F. y no pasó del primer día por acá. Después de comprar el mezcal fuimos a un concierto en el Museo de Arte Contemporáneo porque había un festival internacional y la entrada era gratuita, estuvo bastante bueno y eran piezas no muy conocidas (al menos para mí) pero muy interesantes, y después de eso a vagar por la zona para buscar cena.

Creo que los días que me quedé tomando en el hostal platiqué con varias personas, pero no podría asegurarlo por esa condición extraña, que creo ya haber mencionado, gracias a la cual pierdo la memoria cuando empiezo a tomar (ahora que lo reflexiono no suena muy extraña), recuerdo vagamente que hablé un poco con unos gringos y con una alemana llamada Inia, pero no tengo idea de que hablé con ninguno, también hablé con un chavo del D.F. con el que fumé un poco y terminamos buscando comida en la madrugada sin mucho éxito porque no teníamos mucho dinero. Cuando estuve en el museo ví varios lugares a los que quería ir y el día siguiente pregunté para ver si era posible llegar caminando a alguno de estos pero me dijeron que estaban muy lejos así que ya no intenté ir. La comida era algo divertido, una vez fuimos al mercado en la mañana para desayunar pan dulce y chocolate, y estuvo bastante rico, hay muchos mercados, pero fuimos al más cercano al centro, varias veces compramos comida en el supermercado para cocinar en la casa y varias veces me indigesté debido a mi poco criterio al decidir cuanto debo comer. Carla y Raúl se fueron antes que nosotros porque pasarían a Puebla unos días, el último día que estuvimos ahí fue básicamente esperar la mitad del día en el hostal, con la ingenua idea de salir para llegar en la noche a la Ciudad de México, pero al llegar a la central de Antequera (el antiguo nombre de Oaxaca) que es la central de autobuses de segunda nos dijeron que los camiones salían hasta las 10 de la noche, así que estuvimos el resto del día tirados tomando el sol afuera de la central de camiones.

En el camión de regreso venía con nosotros un chavo evangelizador o algo así que se la paso hablando casi todo el camino sobre como había descubierto la religión y lo importante que era, llegamos como a las 5:00 de un domingo a la central de autobuses TAPO que está por la estación del metro de San Lázaro, ahí ví a Inia que nos dijo que había salido una hora después que nosotros de la misma central. Para nuestra desgracia los domingos el metro abre hasta las 7 así que tuvimos que pagar un horrible y caro taxi de sitio y así terminó mí viaje.

Posteado por: migsar | Lunes 15/diciembre/2008

Bahías “El órgano”, “El maguey” y “Cacaluta”

Este post es parte de: Viaje de verano 2008.

Lo primero que hicimos al llegar fue meternos a nadar, hacía mucho calor y llevabamos un rato sin playa, así que estuvo perfecto, las olas aquí eran un poco más grandes que en Boca del Cielo, pero no demasiado porque era una bahía, después estuvimos perdiendo el tiempo hasta que estaba casi totalmente obscuro y decidimos poner la casa de campaña, no tomó mucho tiempo. El cielo en esta playa se veía increible, se notaban millones de estrellas y no había luz por ningún lado en los alrededores, Sança intentó dormir al aire libre pero había moscos y ruidos extraños en el borde de la playa. El día siguiente fuimos a Cacaluta, dejamos nuestra casa de campaña con todas las cosas adentro, yo sólo me llevé mi cámara fotográfica, le pedimos de favor a una una pareja con niños que llegó temprano en un bote para desayunar en la playa que vigilara un poco nuestras cosas, nos dijeron que se irían al medio día pero creímos que regresaríamos a tiempo.

Para llegar a Cacaluta es necesario llegar casi hasta el final de la carretera que es en la bahía de “El maguey”, unos metros antes está una desviación hacia la derecha y unas estructuras de concreto que impiden el paso de automóviles, es necesario caminar como media hora hasta que termina el camino pavimentado y hay una caseta de vigilancia, a partir de ese punto es necesario caminar otros cuatro o cinco kilometros para llegar a la playa, en tiempo debe de ser alrededor de una hora, no existe ninguna indicación pero tampoco existen desviaciones, simplemente hay que seguir el camino y cuando sea posible ir hacia la izquierda. Al dar la vuelta uno se encuentra una pequeña granja y hay que seguir una vereda para llegar a un camino de arena que termina en la playa. En la granja había unos perros y a mi no se me antojaba mucho seguir pero cuando nos acercamos se alejaron, la temporada en la que fuimos era lluviosa así que partes del camino estaban inundadas y los tipos del lugar donde habíamos pedido permiso nos dijeron que podía haber cocodrilos en Cacaluta así que yo no quería meterme mucho al agua, en realidad no eran más que charcos, con una profundidad de 20 o 30 cm como máximo, pero sí se veía mucho más vegetación que la última vez que había ido y había muchos más mosquitos. Al llegar a la playa nos encontramos un letrero medio descuidado que nos daba la bienvenida y nos pedía no tirar basura en el lugar, después se extiende la arena por al menos 100 m, caminamos hasta el final de la playa donde hay una pequeña laguna que esta vez estaba unida al mar, no completamente pero las olas más fuertes si atravesaban por un pequeño conducto que el mar había formado.

El día estaba muy soleado, Sança fue la primera en meterse a nadar, después me metí yo e intentamos llegar a una islita que esta enfrente de la bahía, me dí cuenta de lo mal nadador que era, me cansé demasiado entre las olas y el intentar desplazarme hacia la isla, cuando estabamos cerca vimos que la playa de la isla era rocosa así que decidimos regresar, Sança me dijo que el regreso sería mucho más fácil y efectivamente llegamos a la playa mucho más rápido, aunque nos habíamos desplazado mucho desde donde estaban nuestras cosas, lo que me hace pensar que no escogimos el camino más corto para nadar hacia la isla. No traíamos ni comida ni bebida ni nada y hacia demasiado calor, tomé algunas fotos y regresamos, el camino pareció más corto esta vez, al llegar al la playa de “El maguey” nos detuvimos para tomar unas cervezas, para entrar es necesario bajar por unas escaleras hasta la playa, en donde se encuentran muchísimas construcciones de palma que ocupan toda la bahía y tienen pequeños cobertizos llenos de mesas, desde el inicio de las escaleras hay niños llamando la atención para que uno vaya a sus locales, no me gustó esta playa, estaba llena de gente y había aún menos olas que en las otras bahías, incluso había varias mesas apartadas en los locales que venden comida, al final nos sentamos en una mesa con vista al mar y nos tomamos unas cervezas antes de volver a nuestra bahía, creo que Sança si fue a nadar un rato, pero a mí no se me antojó y antes de irnos fuimos a buscar un cigarro para ella.

Llegamos a nuestra casa de campaña bastante después del medio día, el sol aún estaba alto y la casa de campaña estaba hirviendo, nos acabamos el agua que llevabamos y pasamos el resto del día entre explorar los alrededores y leer, un poco más tarde queríamos agua y como la ciudad quedaba demasiado lejos fuimos a uno de los arroyos que desembocaban en el mar y tomamos un poco de esa agua y guardamos un poco en las botellas que llevabamos, aún me pregunto que tan limpia habrá estado esa agua pero afortunadamente no nos hizo daño. En al tarde me puse a jugar con los muchos cangrejos que habitaban la playa, atrapé a un pequeño cangrejo ermitaño que tuve por mascota un rato. A media noche tembló y fue algo bastante extraño, el temblor no se sintió nada parecido a los que he sentido en el Distrito Federal, aquí la sensación es de un bamboleo demasiado potente pero con cierto ritmo, se siente como se mueven las estructuras como cuando se está en un barco, en cambio, el temblor que nos toco por allá fue algo demasiado rápido, era una oscilación como si taladraran en piso sólo que a una escala mucho mayor.

El día siguiente en la mañana salimos hacia Huatulco para ir a la ciudad de Oaxaca, nuestra dosis de sol se había satisfecho, al llegar a Huatulco desayunamos yo una cerveza y Sança café, después preguntamos sobre la central de camiones nos dijeron que había dos la de OCC que son de primera clase y otra, fuimos a la segunda para buscar un autobus de segunda clase, al llegar vimos que no estaba abierto hasta la tarde, así que regresamos a la carretera y tomamos un camión hacia Pochutla para de ahí seguir a Oaxaca, el camino a Pochutla es corto, dura unos 40 minutos, llegamos pasado el medio día, fuimos primero a un café internet y después buscamos el camión pero acababa de salir y el próximo salía hasta las 21:00, así que fuimos a unas camionetas que salían cada media hora, acababa de salir una pero nos quedamos un rato en la terminal comiendo esperando que saliera la próxima, ahí conocí a Carla y Raúl, aunque en ese momento no les hablé sino hasta Miahuatlán en una parada que hizo la camioneta unas horas antes de llegar a Oaxaca. La camioneta iba llena y el camino atraviesa la sierra por lo que serpenteaba y era difícil dormir, además ibamos un poco apretados. De Pochutla a Oaxaca hicimos como ocho horas y llegamos ya bastante tarde.

Posteado por: migsar | Lunes 15/diciembre/2008

Huatulco

Este post es parte de: Viaje de verano 2008.

Entramos en Huatulco alrededor de las 21:00 cuando ya estaba obscuro, estabamos buscando donde quedarnos cuando se acercó una señora y su hija en coche, nos dijeron que rentaban unos departamentos y que ese día ya no se había rentado así que nos hacían un descuento, primero dijimos que no y bajaron aún más el precio, hasta $200 por la noche, era demasiado buena la oferta y aceptamos. El departamento estaba en una colonia de la periferia pero estaba bastante agradable, tenía dos cuartos, baño, y una pequeña sala donde había un refri y una televisión, al llegar nos bañamos y después salimos por cervezas, como es costumbre yo tenía muchas ganas de una cerveza, compramos unas caguamas y algunas latas y volvimos al departamento, platicamos un rato y nos dormimos relativamente temprano. La señora pasaría el día siguiente a las 10:00 por las llaves del depa, era lunes y además yo tendría que inscribirme a la escuela. Nos despertamos antes y fuimos a buscar café y fruta, después volvimos nos bañamos y arreglamos las cosas para irnos, fue la primera vez en alrededor de 20 días que tuve privacidad (entre hostales y casas de campaña es difícil), la señora llegó una hora antes porque no recordaba a que hora habíamos quedado pero ya estabamos listos así que nos fuimos.

Preguntamos donde estaba la oficina para pedir permiso para acampar en Cacaluta y nos mandaron a un lugar extraño, tuvimos que pagar un taxi porque dijeron que estaba lejos y al final resultó ser en otro lado mucho más céntrico, ya no tomamos taxi, preferimos caminar un rato. En esta oficina nos dijeron que en ese momento no se podía acampar en Cacaluta pero que podíamos ir a otras tres playas que estaban por la zona, nos recomendaron la playa “el órgano” y compramos el permiso, nos entregaron unas pulseritas del parque nacional en el que se encuentran las playas, realmente no se que tan necesario haya sido el haberlas comprado, yo sabía que se tenía que pedir permiso porque había ido unos años atrás pero creo que hubiera dado igual no haberlo pedido, nunca vimos a nadie dentro de la reserva que revisara que teníamos las pulseras ni a nadie que cuidara el acceso (aunque creo que está bien el haberlo pagado si el dinero se destina al cuidado del parque y espero que así sea). Después de tener el permiso para acampar por tres días fuimos al mercado por fruta y comida, aunque no encontramos un mercado real, es decir, si había uno pero lo que se vendía era comida para consumir en el lugar y muchísimas artesanías, compramos algo de fruta y ya estabamos de salida cuando recordé que tenía que inscribirme, así que fuimos a un café internet a unas cuadras de un parquecito simpático, decidimos que ese día comeríamos en el pueblo, fuimos al mercado buscando comida corrida y nos dijeron que no había pero nos llevaron a una plaza comercial en donde también tenían un local y sí tenían comida corrida, al terminar de comer fuimos al parquecito a descansar un rato y finalmente salimos hacia la playa, en el camino pasaríamos a un supermercado para comprar el resto de las cosas necesarias para nuestro campamento, como siempre yo compré muchas tonterías como 1lt de yogurt y un jugo que lamentablemente tendría que cargar hasta que me lo acabara (el yogurt fue inmediatamente después de haberlo pagado, aún antes de salir del supermercado). Caminamos durante un largo rato con el sol encima primero hacia la salida del pueblo, a una parte conocida como la crucecita y después hacia la entrada a la playa, el camino era de subida un gran tramo, y yo no tenía ni idea de donde estaba la playa a la que ibamos, curiosamente en un momento vimos a unos trabajadores que estaban ampliando la carretera y les preguntamos y el sendero que llevaba a “el órgano” estaba sólo 20 metros adelante de nosotros, es un sendero en medio de la nada que no está indicado, se veía que si era transitado pero sigue el cauce de un arroyuelo así que tampoco era demasiado aparente que fuera un sendero, había rodadas de motocicleta, lo seguimos durante media hora hasta que empezó a cambiar un poco la vegetación, aparecieron algunos juncos y se empezó a oir el mar, poco después había unos cuantos arbustos y atrás la playa.

Posteado por: migsar | Lunes 15/diciembre/2008

De Chiapas a Oaxaca

Este post es parte de: Viaje de verano 2008.

Al llegar al otro lado nos dijeron que era imposible ir caminando hasta Puerto Arista por la costa y no queríamos caminar al lado de la carretera, porque el paisaje no era tan bueno y en varias partes no había espacio a los lados así que tendríamos que caminar sobre la vía, lo de caminar tendría que esperar hasta que estuvieramos en Oaxaca. De Boca del Cielo fuimos a Tonalá y nos dijeron que no había nada directo a Oaxaca así que seguimos hasta Arriaga que está a una hora de distancia, ahí preguntamos para ir a Huatulco tampoco había y tomamos un camión hasta Tehuantepec, ibamos a caminar para cruzar el pueblo pero una señora se ofreció a llevarnos y nos contó que había problemas sindicales en el mercado y el día anterior quemaron el palacion municipal, ella nos dejó a unas cuadras del centro de la ciudad, teníamos hambre pero el mercado estaba cerrado por todo lo que había pasado, encontramos un restaurante-bar abierto pero no se nos antojó la comida, solo tomamos una cerveza y seguimos, el tráfico también estaba cerrado por motivos de protesta sindical, así que tuvimos que cruzar caminando el puente para salir de la ciudad, tomamos un camión con dirección a Salina Cruz por que no había ninguno que fuera a Huatulco.

Creo que el camino duró alrededor de hora y media, tal vez un poco menos, era un camión bastante pequeño y además estaba completamente lleno porque no había muchas alternativas de transporte en ese momento. Llegamos a Salina Cruz, que es un puerto de altura en el estado de Oaxaca, y ahora sí teníamos hambre, el camión nos dejo lejos del centro así que caminamos un rato hasta llegar al mercado, comimos rico y después fuimos al malecón porque yo tenía buenos recuerdos de la vez que había ido hace unos años, el viento muy fuerte y las olas rompiendo contra el malecón en un atardecer nublado (sé que tal vez a otros eso no les parezca un buen recuerdo pero a mi me gustan mucho las olas de verdad y no las playas en que el mar parece alberca) , esta vez era más temprano y el día era soleado y agradable, se sentía el viento pero no fuerte. En Salina Cruz la playa es pequeña y está atrás del puerto comercial, la entrada está controlada con un puente que atravieza toda la zona de aduanas y oficinas del puerto y es vigilado por un policia, al llegar nos hablaron en inglés pero ya después empezó a hablar en español; la playa me gustó mucho, la última vez que había ido no había conocido esa parte porque ya era demasiado tarde, estaba desierta y en el horizonte se veía un barco, las olas estaban grandes y limpias, no nos metimos a nadar porque estabamos cargando todas nuestras cosas y teníamos algo de prisa, habría sido distinto de saber que esperaríamos como hora y media al camión que saldría hacia Huatulco, queríamos llegar a Huatulco aún con luz de día para poder ir a la playa y poner nuestra casa de campaña. Al salir de la playa tomamos un camión del centro hasta las afueras, donde había un cruce de carretera por el que pasaban los camiones que iban a Huatulco y tuvimos que esperar bastante tiempo hasta que finalmente llegó el camión, los camiones que nos tocaron eran de esos bonitos camiones antiguos en donde aún se podía abrir la ventana y sentir el viento y ver el paisaje, que era muy bonito pues se veía la costa, diferentes islas y todo el mar calmo y el cielo despejado.

Posteado por: migsar | Lunes 15/diciembre/2008

Hacia Boca del Cielo

Este post es parte de: Viaje de verano 2008.

Ale fue el que nos dijo que Boca del Cielo era una playa muy bonita y un día por la mañana decidimos salir hacia allá, lo primero fue tomar un colectivo a Tuxtla Gutiérrez, llegamos aún temprano y decidimos seguir hacia Tonalá según el plan sin comer ni detenernos para nada en Tuxtla, pues se veía como una ciudad demasiado gris y aburrida, el camino era un poco largo, llegamos a Tonalá como a las 15:00 o 16:00 en el camión con nosotros iba una pareja que resultó ir también a Boca del Cielo, eran unos chilenos bastante agradable, ella se llama Sofía y él Malik. Al bajarnos del camión empezamos a vagar para llegar al lugar en donde salían taxis y colectivos hacia Boca del Cielo, que está a unos 20 minutos de Tonalá, llegamos al mercado y nos dieron varias indicaciones, al final encontramos el lugar desde el que salían y nos encontramos de nuevo con Sofía y Malik y fue cuando empezamos a platicar, ellos tampoco habían dado con el lugar, fuimos a los colectivos primero porque nos habían dicho que nos salía más barato (alrededor de $10) pero el tipo del lugar nos dijo que costaba $20, como no vimos los taxis nos habíamos resignado a tomar el colectivo pero el chavo dijo que teníamos que esperar a que se llenara, esperamos unos 15 minutos y me dió sed, en donde compré el agua volví a preguntar sobre el precio de los colectivos y también él me dijo que era de $10 y además me dijo que enfrente salían los taxis, fui a preguntar y me dijeron que el viaje costaba $100 pero que se repartía entre los ocupantes y máximo eran cinco por taxi, ya estaba un señor ahí así que saldría en $20 y partiríamos en ese momento, regresé con Sança y los chilenos y decidimos irnos en el taxi pues aún teníamos que esperar para que saliera el colectivo, cuando le dije al tipo que administraba el lugar me dijo que ya casi saldríamos y al decirle que nos diera un precio más bajo y que no podía costar lo mismo que el taxi se enojó y me dijo que no lo amenazara (aún no entiendo cual fue la amenaza), así que bajamos nuestras cosas y nos fuimos en el taxi. Al principio ibamos un poco apretados porque eramos los cinco pasajeros, todos con equipaje voluminoso, más el conductor en un tsuru, pero el quinto pasajero se bajo a la mitad y ya fuimos un poco más comodos, saliendo de Tonalá hay una desviación que da a Puerto Arista, un lugar muy bonito que no pudimos conocer, y después la carretera recorre la costa hasta llegar a un embarcadero que creo que es parte de Boca del Cielo, porque es necesario tomar una lancha para poder llegar hasta Boca del Cielo como tal, que creo que es una barra y la laguna, aunque no sé si sea laguna o marisma.

Llegamos poco antes de que anocheciera, al principio nos metimos un rato al mar y yo me quedé un rato haciendo una figura de arena que el mar terminó por destrozar, después pusimos las casas de campaña cuando ya no había mucha luz y estuvimos platicando un rato, yo llevaba un poco de pox (que después se convertitía en pox de tamarindo en un burdo intento de hacer un curado con tamarindos que había comprado Sança) y Malik y Sofía tenían unos mezcales de sabores y tomamos un poco de todos. Nos fuimos a dormir relativamente temprano, no teniamos lámparas ni nada parecido, gracias a que nuestra planeación no era para nada buena, Sofía y Malik estaban mucho más preparados porque ya llevaban un tiempo acampando en distintos lugares, nosotros en Boca del Cielo fue la primera vez que usamos la casa de campaña (en realidad Sança durmió afuera, yo lo intente porque estaba mucho más fresco pero los mosquitos me picaban demasiado aún con el repelente) a las 3:00 o 4:00 me levanté para ir al baño y como el paisaje era excelente decidí tomar algunas fotos, lamentablemente no estaba tan consciente así que nunca cambie la velocidad de obturación y las fotos salieron totalmente negras, la Luna no estaba en el cenit pero iluminaba perfectamente aunque ya era cuarto menguante, la noche estaba completamente despejada, había una hilera de nubes en el horizonte del lado del mar pero muy pequeñas y se estaban alejando, en la playa no se veía ninguna luz prendida pues hay una pequeña pendiente y las cabañas estaban escondidas atrás de varias líneas de cocoteros, al fondo atrás de las cabañas y la laguna se veían varias montañas que creo que son parte de la Sierra de Chiapas, estuve un largo rato tirado en la playa escuchando el mar y regresé a la casa de campaña cuando oí el ruido de un motor y despues ví a lo lejos la luz de una motoneta que se acercaba por la playa. Desperté cuando ya estaba claro el cielo y fui a la playa a ver el amanecer y tomar algunas fotos, después Sança quería café y fuimos al restaurante-cabaña y yo pedí unos huevos estrellados y unas cervezas (no tenía mucha hambre y solo quería la cerveza pero ya nos iríamos y no nos habían cobrado nada por poner la casa de campaña así que me pareció justo consumir algo), ella se tomó su café y regresó a la playa y yo me tomé dos cervezas con mi desayuno, después estabamos guardando la casa de campaña y llegó el chavo de la cabaña y nos dijo que iba a llevar a su mamá al otro lado de la laguna y que si nos queríamos ir con ellos no nos cobrarían, así que decidimos irnos, Sofía y Malik aún se quedaron otro día en esa playa, nosotros teníamos el plan de regresarnos caminando así que no podíamos quedarnos mucho tiempo.

Posteado por: migsar | Lunes 15/diciembre/2008

Conociendo San Cristóbal

Este post es parte de: Viaje de verano 2008.

En la tarde me quedé leyendo un rato en el hostal y me dormí temprano, el día siguiente era el último de Bárbara, yo estaba medio adolorido de mi talón y ella quería conocer un poco más San Cristóbal así que pasamos el día turisteando primero como alas 10 fuimos a visitar la Plazuela de la Merced y el Templo del Calvario, están bonitos los dos lugares y hay unas placas con datos históricos sobre la construcción y el desarrollo de ambos, pero lamentablemente el jardín que tanto me había llamado la atención el día anterior estaba bajo llave, así que solo estuvimos un ratito y nos fuimos, junto a la iglesia de la Merced está el Museo del Ámbar de Chiapas, pero costaba así que no entramos, a unas cuadras está el Museo de las Culturas Populares, que es de cooperación voluntaria, es un museo pequeño que explica la división geográfica de los pueblos de Chiapas y algunas características particulares de cada una de las poblaciones, en un cuarto en la entrada tenían una exposición de un pintor chiapaneco contemporáneo, en la entrada había varias artesanías a la venta. Bárbara recibió un mensaje de Dana y George y quedamos de verlos para desayunar fuimos a una fonda que estaba en un corredor turístico (es una calle empedrada en la que esta prohibido el paso de vehículos y están algunos de los bares más conocidos), ellos también se irían esa tarde, después de desayunar fuimos al mercado de artesanías a buscar recuerdos y pasamos un rato buscando una playera que quería Dana, al final no la encontramos pero estuvo entretenido porque recorrimos todo el mercado, yo compré una especie de poncho blanco muy bonito y unos pantalones de manta. Depués me sentí mal y me regresé al hostal a dormir, en la tarde volvimos a salir con ellos para un café y la despedida, empezó a llover y ellos tomaron un taxi y Bárbara otro y yo me regresé caminando al hostal (Bárbara me ofreció llevarme en taxi pero odio los taxis así que no acepté) mis chanclas se resbalaban y me las tuve que quitar, me levanté los pantalones y aún así al llegar al hostal estaba totalmente mojado, me metía a bañar y al salir descubrí que llevaba mucho tiempo sin lavar y no tenía nada de ropa, pasé el resto del día en shorts leyendo en un colchón/sofá y el día siguiente también, en la mañana lavé mi ropa pero todo el día estuvo nublado así que no se seco, como sea no tenía planes de salir, y quería terminar de leer el libro que había tomado, lo único extraño fue que hizo mucho frío y todos se me quedaban viendo raro porque andaba en shorts por el hostal.

El día siguiente lavé lo que faltaba de mi ropa y como ya tenía algo limpio fui a comprar las pilas para mi cámara y unas chanclas de llanta y cuero en un lugar que me recomendó Ale, cuando regresé Ale me dijo que una amiga me esperaba, y descubrí que era Sança, después de platicar un rato con ella salío el plan de regresarnos caminando, ya que ella tenía un boleto del D.F. a Brasil y yo realmente no tenía ningún plan pero quería estrenar mi casa de campaña y Aödren me había contado que el había vagado por la zona, en esos días también conocí a Aurelie con la que platiqué un poco sobre poesía y literatura y me recomendó varios libros que aún no he tenido tiempo de leer, por la noche salí con Sança pero terminamos regresándonos al hostal con unas cervezas, otro día salí con los catalanes y con unos chavos que creo que eran de Bélgica a tomar un poco, primero ibamos ir a un concierto pero salió el antojo de cenar y en el camino encontré a un amigo de Mérida que nos acompaño a cenar, el también hablaba catalán y yo me divertía intentando entender lo que decían (realmente creo que la cena y el concierto fue un día y las cervezas con los chavos de Bélgica fueron el día siguiente, pero no estoy seguro). Marta, Laia y Carles se fueron a seguir conociendo y quedamos con la posibilidad abierta de vernos en el D.F. si coincidíamos en las fechas. También en las tardes de pox (el posh se escribe pox aunque se pronuncie posh) de San Cristóbal conocí a Nadja, una chica alemana que estudia medicina, y con la que cheleé (verbo-chelear: tomar chela=cerveza) y poxeé (verbo-poxear: tomar pox, se pronuncia poshear) varias veces mientras platicabamos en el hostal o los alrededores, una tarde Sança preparó spaghetti y comimos mucho y platicamos de poesía y música y no faltó el pox. Nadja después iría a Cuba para algo que tenía que ver con la medicina.

Por esas fechas visité, con Sança, Huitepec, es un parque ecológico, reserva o similar que está en las afueras de San Cristóbal, sobre la carretera con dirección a Chamula, nos fuimos caminando porque le dije a Sança que estaba muy cerca pero resultó que no estaba tan cerca (aunque no fue problema porque Sança tiene mejor condición que yo, así que yo fui el que terminó desesperándose un poco de caminar). La idea de ir a Huitepec la saqué de un poster muy bonito que estaba pegado en el comedor del hostal y era en realidad un lugar muy bonito, nos hicieron un descuento por ser estudiantes y pasamos, cerraba a las 16:00 y nosotros llegamos como a las 14:30 porque no teníamos idea de los horarios, hay varios senderos y existen unas piedras guía en donde hay preguntas y datos curiosos sobre la flora y fauna del lugar, además están unas pequeñas cabañas para descansar un poco porque son muchas escaleras o caminos con mucha pendiente, toda la semana había llovido así que la tierra estaba muy húmeda y esto hacía que el olor fuera mucho más penetrante, me gustó mucho la atmósfera y como atravesaban unos pocos rayos de luz directa y lo demás permanecía con una luz suave y siempre demasiado uniforme, no exactamente penumbra, pero transmitía una sensación que se extraña bastante en este mundo tan civilizado, en una de los puntos de descanso nos encontramos a otros turistas que tenían una libretita de información que a nosotros no nos habían dado, pero que ellos generosamente nos prestaron, pues nos dijeron que ya iban de salida.

Nos deteníamos poco en los lugares donde estaban las piedras guía queríamos llegar hasta la parte más alta, había unos senderos establecidos pero no estaba prohibido salirse de ellos, cuando llegamos al punto más alto de la ruta vimos que justo atrás había un sendero que seguía hacia arriba y lo tomamos, caminamos durante bastante tiempo sin llegar a nada, algunas veces aparecía un claro y el terreno se volvía ligeramente uniforme sin embargo a unos metros la pendiente empezaba de nuevo, en algún punto decidimos volver y al regresar durante un momento nos perdimos pues ya no había solo un sendero, finalmente llegamos a la cabaña del punto más alto de la ruta y al intentar bajar me resbalé y caí. Después empezamos a bajar por unos escalones hechos con troncos clavados que evitaban que la tierra se derrumbara, en la última parte el cielo había cambiado, estaba nublado y empezó a llover ligeramente, apenas tuvimos tiempo de llegar a la cabaña del guardia en donde nos quedamos durante unos 15 minutos que llovía fuerte y había mucho viento, después las nubes se fueron y salió el sol otra vez, y empezamos a caminar de regreso al hostal. Realmente es un lugar muy bonito y me quedé con ganas de volver algún día desde temprano para poder recorrerlo tranquilamente y explorar bien, el guía nos dijo que había otro lugar similar, del que no recuerdo el nombre pero que estaba más adentro de la sierra y el acceso era más difícil, además en internet encontre que también existe un pequeño pueblo llamado Huitepec, no sé exactamente donde está el pueblo pero creo que queda lejos de la reserva, para ir a la reserva es necesario subir por la carretera hacia San Juan Chamula y hay un letrero no muy llamativo en el kilómetro 4 o 5 del lado izquierdo y una cabaña en donde está el guardia.

Posteado por: migsar | Lunes 15/diciembre/2008

San Juan Chamula y San Lorenzo Zinacantán

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El día siguiente yo decidí ir a San Juan Chamula, salí del hostal con Bárbara alrededor de las 10:00 y fuimos a buscar unas pilas nuevas para mi cámara y ella un banco, intenté convencerla de que fuera pero dijo que caminando no y que vería a Dana y George, que si los convencía nos veíamos por allá. Pues me fui solo y me perdí un rato en las callecitas de San Cristóbal pero para mi buena fortuna ví un letrero que decía San Juan Chamula y empecé a caminar hacia allá, la salida es un trayecto un poco feo pues era caminar mucho rato por una calle bastante concurrida y entré camiones viejos y ruido no se disfrutaba nada, después empiezan a desaparecer las banquetas y poco a poco uno se da cuenta que dejo la ciudad y está a bordo de carretera, lamentablemente no hay otro camino, así que es necesario ir por los senderos que hay a un lado de la carretera, por lo que noté estos senderos son usados principalmente por señoras indígenas con sus hijos pues curiosamente los señores si toman los colectivos. Después de caminar un rato pregunté a un chavo si iba bien porque no había indicaciones y me dijo que sí pero que mejor tomara el colectivo, le dió bastante risa el oir que me iría caminando. Empecé a caminar y el día estaba increible, curiosamente estaba muy soleado y con unas nubes extremadamente contrastadas que se perdían en el horizonte, sobre mí sólo el cielo azulado, todos los días que había estado allí llovía en las tardes, pero varios llovió todo el día, el camino va entre la montaña así que siempre se ve a alguno de los lados una pendiente pronunciada y el valle abajo a lo lejos. Realmente no se bien cuanto tiempo pasé caminando, era aún temprano y tenía mucha energía, además mi celular había muerto en Tulum gracias a una ola y desde entonces no me importaba la hora (a decir verdad antes tampoco me importaba mucho) llegó un momento en donde la vista de las nubes a lo lejos, el sol en posición cenital y los distintos matices de verde, pues el de los campos cosechados es muy diferente al de los bosques y también cambia entre los distintos cultivos y a diferentes distancias, me hicieron sentirme en una especie de sueño, se veía que había un viento al mirar hacia las copas de los árboles pero no se sentía absolutamente ninguna brisa, las casas de San Cristóbal habían quedado atrás y de repente pasaba por una pequeña casa rústica habitada por campesinos, pero tampoco eran muchas, por lo tanto me sentía como en un lugar atemporal y ajeno a todo el desarrollo humano, en cierto momento recordé muchísimo un viaje que había tenido mucho tiempo atrás en circunstancias un poco más misteriosas (los que me conozcan sabrán a que viaje me refiero), sentía que al caminar realmente lo que se desplazaba era el mundo, o la ilusión del mundo que tenía en mi mente y que yo seguía estático en el mismo punto en el que había estado siempre desde que nací. En algún punto llegué a una “Y”, el camino de la izquierda subía e iba para Zinacantán, el de la derecha iba a Chamula, tomé el de la derecha de modo automático y seguí concentrado en mis pensamientos, caminé otro rato y poco a poco volvió a aparecer la gente hasta que llegué a la entrada de San Juan Chamula, me asombré al ver la cantidad de habitantes, yo esperaba algo mucho más pequeño, justo al entrar hay un montecillo con unas escalinatas en ruinas, me llamó mucho la atención pero decidí que primero tenía que conocer la iglesia del lugar, días atrás en el hostal me habían contado como estaba el asunto y yo estaba decidido a no pagar la cuota de entrada, pregunte como llegar a la iglesia y empecé a bajar por el camino, había una reunión extraña con música y baile y unos voceros que decían algo que no entendía ni queria entender (era español pero no estaba de humor para ponerle atención) estaba en obras el camino y no se podía pasar en coche, había una excavación y después un tramo de terracería, me empezó a hablar un chavo de ahí que iba a hacer un mandado cerca de la iglesía y le pregunté qué era Zinacantán y si valía la pena conocerlo, me dijo que sí, que estaba bonito. Al llegar a la plaza me sorprendí un poco, estaba totalmente invadida de puestos, me dijeron que era el mercado, en la mayoría no se vendía nada y solamente estaba la estructura reservando lo que posteriormente sería el puesto, esto era porque entre semana no había tantas visitas, así que solo estaba totalmente activo los domingos, sin embargo, aún entre semana no se despeja la plaza.

Tenía hambre pero ví unos cuantos puestos llenos de gente pálida (gringos) y que hablaba idiomas extraños (inglés) así que decidí que comería después, fui hacia la iglesia nada más para ver que onda, al acercarme ví la puerta cerrada y un simpático pueblerino protegiendo la entrada que me vio y me dijo que tenía que pagar primero, pensé en que no quería entrar pero alguien entró y ví un poco de la arquitectura (una araña con velas en el techo y los vitrales en que dejaban pasar unos hilos de luz) y decidí que $20 pesos no era mucho por ver la arquitectura aunque me molestara todo el rollo religioso, entonces fui a la oficina de turismo de la localidad que es un cuartito de 2×2 con un tipo sentado y compré mi boleto, al salir una chica me empezó a intentar vender cosas, le dije que no me interesaba y me regalo una pulserita, seguí hacia la iglesia y como me seguía le dije que al salir veíamos si le compraba algo, entré a la iglesia y la atmósfera era muy agradable, como de algún sueño extraño y carente de significado, no hay ni una silla en el lugar, a los lados había varias estructuras de madera y varias figuras de santos, entraba la luz por los vitrales y había muchas velas por todos lados, sin embargo, no se sentía un ambiente viciado, no había olores ni ninguna otra cosa, el piso estaba lleno de ramas de pino y de repente aparecía gente hincada haciendo sus ritos al fondo en donde está el altar (o algo así no sé nada de las partes de una iglesia) había muchas más velas y estaban haciendo otros ritos, no hablaré al respecto porque realmente me desagrada bastante todo esto, si se toman en serio su religión sea la que sea no deberían prostituirla de ese modo (dejar que cualquiera entre a admirarlos por $20, es decir, si no les molesta la entrada debería de ser gratuita como a cualquier iglesia y si les molesta no debería de permitirse la entrada y punto) y no creo que la iglesia católica deba tolerar ese uso de una iglesia, pero en este loco mundo vivimos, donde todo tiene precio en dinero, que a largo plazo no sirve para mucho en malas manos. La arquitectura me gustó mucho, las arañas, los vitrales, el techo de madera y un pequeño palco al que nunca entendí como subían, creo que valió la pena entrar pues generé un bello recuerdo estético y varias imágenes que podré utilizar después de un modo u otro. Al salir la chica seguía por ahí y me empezó a convencer de comprarle, le pregunté que era lo mas barato y me dijo que unas pulseritas de 3 x $10 o un cinturón, no quería ninguno, pero pensé que el cinturón podría regalarlo de regreso al D.F., me dijo que costaba $50, le dije que sólo tenía $27 y me dijo que estaba bien, así que se lo compré (unos días después lo ví en uno de los mercados de San Cristóbal en $15 y después lo bajaron a $10 para que lo comprara, con este comentario intento exponer como son las cosas por allá, no cuestiono cuanto podrá ser el valor real del cinturón o la pulsera pero en cualquier caso yo no quería ninguno de los dos así que cualquier cosa es excesiva, sin embargo, creo que a ellos también les beneficiaría mucho más a largo plazo el establecer precios para sus productos que se mantengan en toda la zona, sin robar y sin regatear). Tomé el camino de regreso y al llegar a la entrada de San Juan Chamula decidí subir las escaleras para ver a donde llevababan, en la cima había una cruz y unas cuantas piedras, tomé una pequeña siesta en ese lugar y después empecé a caminar de regreso, me sorprendió en el camino encontrarme a un señor ya grande que vendía bon-ice y que al parecer hacía la misma travesía que yo como algo rutinario, es difícil imaginar todo ese trayecto llevando a cuestas el carrito donde tenía los bon-ices.

De regreso y después de mi ligera siesta estaba muy feliz y disfrute otra vez del increíble paisaje que ofrece toda esa zona, al llegar a la “Y”me dí cuenta de que aún era muy temprano y no estaba cansado así que decidí ir hacia San Lorenzo Zinacantán (la realidad es que sí estaba un poco cansado porque llevaba chanclas pero pensé que si no iba ese día no volvería y tenía razón) el camino iba hacia arriba y fue un poco pesado, pero solamente era atravezar una montaña y al pasar todo el camino era de bajada hasta Zinacantán, se veían unos invernaderos bastante grandes en las faldas de la montaña y al fondo en un pequeño valle se encontraba el pueblo, la iglesia resaltaba en el centro, el camino era un poco más largo de lo que parecía pero el día estaba soleado y con viento así que no me importó tardarme un rato, realmente el pueblo es muy chico, no había mucha gente afuera, desde que llegué en un arco estaban unas chicas vendiendo productos de tela, algunos bordados, y a lo largo del pueblo había varias casas que se dedicaban a lo mismo, en algunos incluso se veía a las señoras trabajando con el telar de cintura, me gustó bastante su trabajo y creo que el precio aquí era un poco menor al de San Cristóbal. Después recorrí un poco las calles del pueblo y terminé en la iglesia, estaba abierta y decidí entrar pero a los pocos segundos llegó un señor a pedirme dinero (tienen la misma política turística que en San Juan Chamula, en la entrada del pueblo había visto un anuncio de pasar a pagar el permiso para visitar los sitios pero creí que era broma) y le dije que no tenía y me pidió que saliera, así que no ví mucho de la iglesia, creo que era algo mas grande que la se Chamula y mantenía la apariencia de iglesia un poco más. Me senté un rato afuera de la iglesia, en ningún lugar había sombra pero ya estaba cansado así que no me importó, le pregunte a una señora que pasaba si había un mercado o algún lugar para comer y me dijo que el mercado solo se ponía los domingos y me dijo que alrededor de la plaza había varios lugares, pero ví un restaurante que estaba cerrado y los otros eran abarrotes así que decidí esperar hasta el regreso, que fue un poco más largo pues tuve que subir todo lo que había bajado en algún momento pareció que llovería pero para mi buena fortuna no fue así.

Durante el regreso me empezó a doler un poco un talón y al llegar a la ciudad me desesperó bastante volver a oir todo el tráfico, el ruido y la gente, nunca había sabido exactamente el camino pero no quería preguntar así que camine hasta topar con monte, y dí vuelta a la izquierda, esto fue bueno porque de casualidad pasé por la Plazuela de la Merced y el Templo del Calvario que me gustaron muchísimo, sobretodo el pequeño jardín que hay en el templo, no entré porque ya estaba muy cansado, solo me parendí la calle para volver después. De esta parte del trayecto no tome fotos porque mi cámara había muerto y las pilas me habían parecido muy caras, realmente me arrepiento de no haberlas comprado, pues los paisajes durante la caminata estuvieron increíbles, y me hubiera gustado mucho tener algunas fotos de San Cristóbal y sus alrededores, supongo que tendré que volver.

Posteado por: migsar | Lunes 15/diciembre/2008

El Cañón del Sumidero

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En la noche que llegamos al hostal vimos a Bárbara (Cuando llegamos había salido con Dana y George, pero después llegó) y creo que salimos a tomar o tomamos en el hostal, no lo recuerdo bien, pero no nos desvelamos mucho porque ya estabamos cansados Carlos y yo, Bárbara aprovechó el día para conocer el pueblo y descansar. El plan era salir el día siguiente temprano hacia el Cañón del Sumidero pero no pasó, desayunamos, nos bañamos, estuvimos un rato en la hamaca y después como a medio día finalmente salimos, le habiamos comentado a los catalanes del plan y no estaban decididos pero a la mera hora si fueron, estuvo bien. Ale nos había dicho que salían unos colectivos (es una camioneta pero es necesario esperar a que se llene para salir y hace paradas donde sea) cerca de la estación y que estaban en $20, pero al llegar estaban en $25, los tomamos y tuvimos que esperar como 40 minutos para el conductor se dignara a salir, aún así no se lleno el vehículo, nos dejo a unos 200 metros del embarcadero, cruzamos la carretera y llegamos, sabíamos que costaba $150 (un amigo en el hostal incluso nos había dicho que en grupo era más barato) y al llegar nos dijeron que $200 y que $150 solo si eramos más de 10, nos pareció demasiado para el paseo de dos horas así que preguntamos si se podía conseguir embarcación en otro lado pero nadie nos dijo nada, cuando estabamos a punto de preguntar a los otros turístas si querían entrar con nosotros como grupo para que costara menos un chavo de los que cobraban se acerco y nos dijo que nos lo dejaba en $150 pero que no le dijeramos a nadie y ya entramos.

Las lanchas son gigantes, como para 30 o 40 personas y fuimos los últimos, nos tocó hasta atrás junto a una pequeña torre donde va sentado el guía, es obligatorio para subirse usar un incomodísimo chaleco salvavidas, pero pudimos quitárnoslo apenas hubimos dejado el embarcadero, creo que es buena idea la del chaleco pero deberían procurar que sean cómodos. Después Carlos le preguntó al guía si podía subirse y pudo, así que el se fue para arriba y nos dejo a nosotros mucho más cómodos en la banca en la que estabamos inicialmente los seis, el paisaje es asombroso, hay un punto en donde la pared vertical es altísima (más de 1000m) y es el que sale en el escudo del estado, el guía nos contó que de ahí saltaron muchos indígenas para no rendirse ante los españoles, nosotros estabamos muy cerca del guía pero la gente de adelante casi no oía, deberían comprar un altavoz no son tan caros y la experiencia de los turistas mejoraría mucho, el resto del recorrido el principal atractivo fue el paisaje, de repente se ponian a contar una que otra locura sobre las formaciones, pero realmente era mucha imaginación y muy poca información, al final termina el cañón y aunque el terreno es montañoso ya no se ven paredes rocosas en las orillas y así llegamos hasta la represa de Chicoasén (en realidad se llama Manuel Moreno Torres) que es una de las principales hidroeléctricas del país.

En algún momento pasamos por una pequeña cascada a la que llaman arbol de navidad, por la forma que toma al caer el agua por efecto del viento y el relieve de la montaña, es una formación muy bonita, pero me molestó mucho que no nos avisaran que pasaríamos justo abajo del agua, no nos mojamos demasiado, pero yo estaba tomando una foto y le cayó agua a mi cámara, apenas y tuve tiempo de guardarla para que el daño no fuera serio, creo que es un comportamiento bastante irresponsable de su parte, la lancha tendría que tener un lugar para poner cosas que no pueden mojarse y deberían considerar que no todos queremos mojarnos. También pasamos por una parte donde el curso del río se ampliaba y la velocidad disminuía por lo que se acumulaba mucha basura, me dió bastante tristeza verlo porque había oido que hace poco habían terminado unos trabajos de limpieza bastante grandes, el guía dijo que era por la temporada de lluvias y que todo eso caía por las laderas del cañón, sin embargo, aunque sea una explicación no justifica la falta de educación de la gente ni la falta de precauciones de los responsables del parque. De ida vimos un mono araña a lo lejos en la copa de un árbol, de regreso vimos más monos araña, también de lejos, y muchísimos lagartos (o cocodrilos, no lo sé) de todos los tamaños que salían a tomar el sol en los bancos de arena de las riberas, además pasamos por un punto en donde hay un desarrollo ecoturístico pero no bajamos porque eso era parte de otro paquete que era mucho más caro, cuando estabamos en la represa se le acabó la pila a mi cámara y no pude tomar más fotos, nunca supe si tuvo algo que ver el agua que le cayó.

Aún era temprano unas chicas del hostal que habíamos encontrado cuando entrábamos al embarcadero nos habían dicho que a ellas dentro del tour las llevarían a Chiapa de Corzo, nosotros teníamos tiempo y hambre y decidimos ir, un autobus que nos llevaba pasaba cerca y nos cobró alrededor de $5, realmente la distancia era muy corta, al llegar lo primero que hicimos fue preguntar por el mercado, caminamos hasta él y comimos en un lugar hasta el fondo bastante rico y a un precio muy accesible, tenían una salsa picante muy buena hecha con unos chiles pequeños y vinagre o algo así, después al salir vi anunciado un puesto de pozol y decidí comprarlo, es una bebida a base de maíz y que puede ser pura o de chocolate, yo compré el de chocolate y era un puesto artesanal, lo sacaron de una gran olla de barro y nos dieron a probar de los dos con una mitad de coco como contenedor y lo pusieron en una bolsa para que me lo pudiera llevar, el sabor me gustó mucho pero la consistencia no tanto, al final había unos pequeños residuos del molido que sabían como a tortilla. Después de comer pasamos por una iglesia y bajamos hacia un malecón y un embarcadero mucho menos elaborado que en el que habíamos tomado el recorrido por el cañón, de este lugar también salían recorridos y eran mucho más baratos y en embarcaciones más pequeñas (para 10 personas máximo, pero había para menos), el precio era el mismo que nos habían dejado allá pero aquí sin negociar, así que creo que hubieramos podido haber obtenido un mejor precio de haber sabido del embarcadero. Después caminamos hacia la plaza central en donde se encuentra un kiosco muy bonito con una fuente en el centro y en los pilares está escrita la historia del lugar desde antes de la conquista española y junto hay una ceiba gigantesca que fue quemada pero ya creció de nuevo, ese día había un festival de marimba en la plaza, pero comensaría hasta las 20:00 así que no consideramos quedarnos, ya estabamos un poco cansados y decidimos regresarn a San Cristóbal, tomamos un camión que nos llevaba al borde de la carretera en donde debíamos tomar otro que nos llevara hasta San Cristóbal, tuvimos que esperar casi una hora en la orilla de la carretera, ya estábamos hartos y empezábamos dudar que en verdad existiera tal camión, vimos pasar mucha gente y nuestro camión no aparecia, finalmente llegó y nos regresamos, nos cobró $30, llegamos a San Cristóbal como a las 18:00, Carlos salía hacia Mérida a las 19:00 para regresar en avión al D.F., yo quería descansar un poco, creo que los catalanes tenían que pasar por una ropa a la lavandería, no recuerdo en que terminó el día, creo que Bárbara quería ver a Dana y George que de casualidad andaban también en San cristóbal, pero no sé que paso, no los vimos.

Aquí amplío la conclusión que había puesto sobre los tours; quiero comentar que realmente el precio es el mismo o muy parecido, el tour al Cañón del Sumidero costaba $200 y nosotros gastamos alrededor de $220, pero creo que realmente valió la pena no estar presionados por el tiempo y ser libres de ver todo lo que nos llamaba la atención aún si sabíamos que teníamos que regresar relativamente temprano a San Cristóbal. También existen desventajas como el hecho de estar casi una hora esperando el camión en medio de la carretera o de tener que negociar los precios, pero en general creo que se ve mucho más cuando descubres lo que él lugar ofrece y no te lo muestra una persona que puede tener intereses muy distintos a los tuyos. Me gustó mucho el haber ido por nuestra cuenta y con mis amigos, sin tener que ver tratos que no me agradan y sin interrumpir planes ni dejar que interrumpan los míos, me quedé con ganas de conocer más sobre Chiapa de Corzo, supongo que estará incluida en los próximos viajes.

Posteado por: migsar | Lunes 15/diciembre/2008

Rancho nuevo, El chiflón y Montebello

Este post es parte de: Viaje de verano 2008.

El día siguiente a las 9:00 salimos hacia las grutas, fue un trayecto de alrededor de una hora para llegar a las grutas, cuando llegamos el guía nos dijo que teníamos media hora para verlas, en la camioneta en la que ibamos iban otras 6 o 7 personas, una familia, una pareja y no sé si alguien más. Carlos y yo recorrimos bastante rápido las grutas pues no había nada que ver, el camino era una construcción de cemento con barandales y no era posible acercarse a nada, además era muy corto el recorrido, alrededor de 800 metros. Los niños de la zona fungían como guías pero no había mucho que decir y realmente se limitaban a señalar figuras y formas en las grutas, a mi me interesa mucho más alguna historia sobre el lugar y su geología o algún hecho histórico, incluso una leyenda pero eso de ver formas no me parece que requiera contratar un guía. Vimos las grutas en 10 minutos y fuimos a la zona de puestos de comida pero las quesadillas estaban un poco caras, así que compramos unos jugos de naranja que tampoco eran baratos, pero estaban muy ricos, yo estaba aún en un estado entre borracho y crudo así que me cayó perfecto el jugo. Estuvimos a la hora señalada en la camioneta pero no había nadie más, tuvimos que esperar otra media hora para irnos, en ese tiempo fui a ver un mapa y me enteré que las grutas eran bastante más grandes pero había habido un derrumbe y por eso ya no se podía entrar hasta el fondo, según me dijeron no se podían quitar las piedras del derrumbe porque se temía que colapsará la gruta completa.

Seguimos el viaje y fueron al menos 2 horas más en la carretera para llegar al Chiflón, el paisaje era increible y contrastaba bastante con la planicie eterna predominante en Yucatán, también el clima era distinto pues estaba bastante fresco pero sin llegar a frío. Al llegar a la cascada el guía nos advirtió de una ligera brisa al llegar al mirador más cercano alto y nos dijo que teníamos hora y media para hacer el recorrido. En el lugar existe toda una infraestructura turística, hay cabañas, mesas para ir a comer y asadores, una zona para acampar, creo que también algún chapoteadero o alberca y muchas tiendas de comida y recuerdos. El recorrido inicia en la parte baja de la montaña a orillas del río San Vicente, nosotros fuimos en un día nublado y además era temporada de lluvia, por lo que el río había crecido mucho y había invadido algunas de las mesas para día de campo. Es necesario subir muchos escalones para llegar al último de los miradores, que está al pie de la cascada, el camino es largo y resbaloso, en algunas partes está empedrado o con cemento pero en otras es lodo, todo estaba húmedo ese día, a lo largo del camino hay varias desviaciones que bajan a la ribera y hay otra cascada que está muy bonita también aunque es más pequeña, nos detuvimos varias veces para que pudiera tomar fotos.

Mientras subiamos vimos a mucha gente bajando empapada y creímos que había algún lugar para bañarse o alguna poza antes de la cascada, no teníamos idea de como estaba en realidad. En temporada de lluvia el río crece muchísimo y la cascada que en meses secos es solo un hilo de agua se convierte en un gran torrente, con el viento y la altura se dispersa una especie de rocío que invade la atmósfera, es un espectáculo increible y creo que tiene la ventaja adicional de que la vegetación está completamente verde y exuberante, sin embargo, es indispensable llevar un buen impermeable y dejar los electrónicos que no puedan mojarse abajo, al irnos acercando se empezó a sentir la humedad, parecía que llovía, como no traíamos más ropa decidimos quitarnos las camisas y esconderlas en una chamarra impermeable que traía carlos, además pusimos dentro la cámara. A 50 metros del último mirador hay una estructura de madera en donde está un encargado, supongo que vigilando que todo esté en orden, la lluvia era bastante fuerte, ya estabamos totalmente mojados, y había viento y el clima era bastante frio, decidí encargar mi cámara ahi porque ya era demasiada agua y definitivamente se descompondría si la intentaba subir, el muchacho me dijo que podía dejarla en la estructura pero que el no se hacia responsable, de cualquier modo no había muchas opciones. Dejé la cámara y subimos, son los escalones más empinados de todo el trayecto, suben por la orilla hasta el punto máximo y después se internan un poco para terminar totalmente de frente a la cascada, eran muy pequeños y con el agua estaban resbalosos, por lo que es dificil subir y los que subiamos eramos jóvenes o hombres de edad mediana, las madres, los pequeños y la gente de edad avanzada preferían quedarse en la estructura que antes mencioné. El mirador era una estructura de concreto, no recuerdo bien pero estoy casi seguro que el barandal era de madera, el viento y el agua estaban demasiado fuertes por lo que era imposible ver desde ahí directamente a la cascada, yo tuve que quitarme los lentes por temor a perderlos y porque aún con ellos no veía nada, intente ver hacia arriba varias veces y el impacto de las gotas en los ojos me hacía voltear, sólo una vez pude ver una mancha blanca amorfa en donde nacía la cascada. Estuvimos unos cinco minutos disfrutando de la sensación y el paisaje (aún sin poder ver la cascada los alrededores llaman mucho la atención), de la fuerza del viento y el agua en la cara y del hecho de estar en un ambiente tan distante del cotidiano. En el descenso notamos que no se nos había ocurrido dejar las carteras con la cámara y estaban totalmente empapadas, intentamos cecarlas con kleenex y servilletas, toda la caminata nos había cansado un poco y llegamos a sentarnos, compramos unas papas y un jugo y fuimos a buscar a los demás, el guía se había ido, tardaron un poco en llegar los otros compañeros de viaje y finalmente apareció el guía y seguimos hacia las lagunas de Montebello. A mi me molesto mucho la falta de advertencia del guía respecto a el agua, le hice un comentario y contesto que era obvio si la cascada se veía de tan lejos (nos la había señalado una vez en el camino y había dicho lo de la brisita) ante esta respuesta preferí no responder, a varios de los que subían se les mojaron los celulares y cámaras y la familia que iba con nosotros en el tour no fue la excepción.

Fueron otras 2 horas de trayecto para llegar a las lagunas de Montebello, lo primero que vimos fue una laguna de color turquesa del lado derecho de la carretera y otra de color azul oscuro del otro lado, nos detuvimos 15 minutos para ver las dos, el guía dijo que no compraramos comida por que iríamos a otro lado, fuimos a ver las dos lagunas y regresamos, la puntualidad falló una vez más y a la gente le importó poco el comentario del guía y pidieron quesadillas y atole o chocolate. Recorrimos otras cuatro o cinco lagunas y llegamos a la última, realmente nos quedamos en un mirador, desde el que se veía unas cosas blancas que nos explicaron que servían para indicar la frontera entre México y Guatemala, después empezamos el regreso y nos detuvimos en otra laguna, en donde el conductor nos dijo que nos daría tiempo de comer, a Carlos y a mí nos dió mucho coraje porque habíamos pasado por lugares mucho mejores para comer y con mucho mejor paisaje, además los precios eran caros, pedimos una quesadilla cada uno pero no valían lo que costaban así que no pedimos más. Una vez más el señor desaparecio, 40 minutos después de la hora acordada apareció y dijo que alguna otra camioneta se había descompuesto y que se volvería a ir para ayudarlos, bajamos nuestras mochilas de la camioneta y despareció por alrededor de dos hora, en ese lago había una isla central pero cobraban más de 100 pesos por ir y era una distancia de no más de 30 metros; estabamos atrapados ahí sin nada que hacer, estuvimos lanzando piedritas contra un vaso de unicel por al menos 1 hora, al regresar emprendimos finalmente el regreso, ya eran casi las 19:00 y se suponía que teníamos que empezar el regreso alrededor de las 17:00, llegamos como a las 22:30 a San Cristóbal, muy cansados, sin haber comido y bastante molestos.

A continuación les comento mis conclusiones acerca de los tours, son totalmente personales y no quiero decir que sean buenos ni malos, a mí no me funcionaron y comento esto para que se tenga en cuenta a la hora de decidir. Respecto al “guía” terminé demasiado enojado, fueron muy contadas las contribuciones del señor a la experiencia del viaje, me molestó mucho el hecho de que no puedan advertir sobre las condiciones que se encuentran en los lugares de forma clara y precisa pues creo que es parte de su trabajo, la organización era pésima y la puntualidad también, en este último punto quiero aclarar que no creo que dependa exclusivamente del guía, somos una cultura extremadamente impuntual y nadie tomaba la hora en cuenta, pero me parece que cuando se trata de actividades así en donde lo que hace uno afecta al resto debemos de tomar consciencia y esforzarnos un poco. No pudimos comer a gusto y estuvimos siempre presionados, creo que el cnductor tenía otros intereses, tal vez amistad con la gente de los locales a los que nos llevo, en cualquier caso me parece una actitud que no debería permitirse. Por otro lado, en la familia que iba con nosotros en la camioneta había una niña pequeña (creo que entre seis y diez años) y sus papás y hermanos la regañaron todo el viaje, sé que no me interesa y que la educación de sus hijos es asunto suyo, sin embargo, me molesta mucho que la regañen sin sentido alguno solo por el hecho de ser niña, nunca molestó a nadie ni se portó mal, ni siquiera hizo travesuras, lo único que hizo fue mostrar la energía y vitalidad característica de los niños y que a mi me parece mucho más amena que la monotonía de algunos adultos. Platicando con Carlos decidimos que no volveríamos a tomar un tour, el precio era muy similar a lo que se gasta cuando uno va por su cuenta (lo sabíamos por lo que habíamos investigado y el día siguiente lo confirmaríamos), tal vez unos pesos más barato, pero el hecho de no poder ir a un ritmo propio que para nosotros era indispensable y de que nos obligaran a fijarnos en lo que “los turistas normales” se fijan hizo que no dudaramos al tomar esta decisión.

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